Universidad Abierta Interamericana
Inicio Institucional Facultades Cursos y Eventos Bienestar Comunicación Servicios Online Transferencia Investigación ?

La investigación sobre los procesos de pensamiento de los docentes no sólo ha aumentado el
conocimiento de esos procesos, sino también de cómo debemos pensar sobre la enseñanza. La Sexta Comisión del NIE1 afirma que la enseñanza es un proceso humano, complejo y de grandes exigencias cognitivas.
Veamos analíticamente cada uno de estos calificativos, y con licencia, discurramos sobre sus conceptos, para así, desde ángulos menos ortodoxos, arribar a otros puntos de vistas sobre la investigación de la enseñanza.

La enseñanza es un proceso
La idea de que la enseñanza es un proceso deviene de la idea de comprender, la realidad en general, y la consciencia en particular, como un todo coherente, nunca estático ni completo, sino como un proceso interminable de movimiento y despliegue. Idea tan antigua, que se remonta por lo menos a Heráclito, quien dijo que todo fluye. En tiempos más modernos fue Whitehead el primero en darle a esta noción un desarrollo sistemático y amplio.
“La esencia de la idea de proceso está en el juicio: No sólo todo esta cambiando, sino que todo es flujo. Es decir, lo que existe es el proceso mismo de llegar a ser, mientras que todos los objetos, acontecimientos, entidades, condiciones, estructuras, etc., son formas que pueden abstraerse de este proceso.”2
La mejor imagen del proceso es tal vez la de una corriente que fluye, cuya sustancia nunca es la misma. En esta corriente se pueden ver modelos siempre cambiantes de remolinos, rizos, ondas, salpicaduras, etc., que no tienen existencia independiente como tales. Más bien son abstracciones del movimiento fluyente, que surgen y se desvanecen en el proceso total del flujo.
Después de este excurso de lo que supone la noción de proceso, consideremos la importancia de esta noción para la naturaleza de la enseñanza.. Para ser coherentes, deberemos decir que la enseñanza también es un proceso, una abstracción del único flujo total, y que este último es el ámbito, tanto de la realidad, como del conocimiento de esta realidad y de la enseñanza del conocimiento de esta realidad.

La enseñanza es un proceso humano
Lo que hace que el proceso de la enseñanza sea específicamente humano es el pensamiento del docente. “Resulta evidente, en gran medida, que lo que los docentes hacen es consecuencia de lo que piensan. Por otra parte, toda innovación en el contexto, las practicas y las tecnologías de la enseñanza estarán forzosamente influidas por la mentalidad y las motivaciones de los docentes”3 .
En la medida en que es «irreflexiva», la conducta del docente no utiliza los atributos más singulares del enseñante humano. En tal caso se vuelve mecánica y bien podría llevarse a cabo mediante una máquina. Se transforma en una “máquina trivial”.4 En cierto modo, los docentes son máquinas triviales, de las cuales se puede, con gran amplitud, predecir los comportamientos.

En efecto, la vida social exige que nos comportemos como maquinas triviales, pero no menos cierto es que no actuamos como puros autómatas, buscamos medios no triviales desde el momento que constatamos que no podemos llegar a nuestras metas.5 Y la búsqueda misma implica entrar en crisis, que aumenta la incertidumbre y disminuye la predictibilidad, e impone “desconectar el piloto automático”. Para capear la tormenta hay que tomar decisiones. Y si la habilidad docente fundamental es la adopción de decisiones, entonces todo acto de enseñanza es el resultado de una decisión, consciente o inconsciente, que el docente toma después de realizar el complejo procesamiento cognitivo de la información.

Si la enseñanza ha de ser impartida y según todos los indicios, lo seguirá siendo, por docentes humanos, la cuestión de las relaciones entre el pensamiento y la acción se vuelve decisiva.
El informe de la Sexta Comisión 6 expone: ...”una imagen del docente como profesional que tiene más en común con los médicos, abogados y arquitectos que con técnicos cuya tarea especializada se ajusta a prescripciones o algoritmos establecido por otros”.
El docente planifica, elabora un programa, pero es en el dominio de las acciones donde se diferencia del técnico que se aferra a lo programado. La acción deviene estrategia. La estrategia que permite, a partir de una decisión inicial, imaginar un cierto número de escenarios para la acción, escenarios donde tiene lugar

realmente la enseñanza. Escenarios que podrán ser modificados según las informaciones que les lleguen en el curso de la ación y según los elementos aleatorios que sobrevendrán y perturbaran la acción.
Las acciones que llevan a cabo los maestros tienen su origen, frecuentemente, en sus procesos de pensamiento, en sus teorías implícitas, y creencias, los cuales, a su vez, se ven afectados por ellos.
“El dominio de la acción es muy aleatorio, muy incierto. Nos impone una conciencia muy aguda de los elementos aleatorios, las derivas, las bifurcaciones, y nos impone la reflexión sobre la complejidad misma.”7
La palabra estrategia se opone a la palabra programa, Para las secuencias que se sitúan en un ambiente estable, conviene utilizar programas. Quizás fragmentos múltiples de programas, para poder concentrarnos en la estrategia con los elementos aleatorios.
Los datos de la realidad muestran que, mayoritariamente, lo que los docentes hacen es consecuencia de lo que piensan, es menester entonces comprender los constructos y procesos mentales que guían la conducta de los maestros.
En este sentido debemos alertar sobre la prevalencia de la costumbre casi universal de pensar que el contenido de nuestro pensamiento “es una descripción del mundo tal como es”, o que según esta costumbre, consideremos nuestro pensamiento en correspondencia directa con la realidad objetiva.
Gran parte del pensamiento de los docentes lo comportan las teorías8 . Es dable de esperar cierto espabilamiento y desear que las teorías tiendan a considerarse, en primera instancia, como modos de contemplar el mundo más que como “conocimiento absolutamente verdadero de cómo son las cosas”



 
Universidad Abierta Interamericana - Tel: (+54) 11 4342-7788 (rotativas) - contacto@uai.edu.ar
Facebook Twitter YouTube RSS UAI Noticias Radio Conexión Abierta

Política de Privacidad - Términos y Condiciones - © Copyright 2017 -- Data Fiscal data fiscal

Para consultas técnicas escriba a Soporteweb@uai.edu.ar