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Influencia mediática: admiración hacia otras culturas

Es importante señalar que es propio del ser humano admirar el éxito y la grandeza, a veces sin analizar profundamente sus orígenes o el costo de vidas humanas que conllevan. En este caso, es importante señalar que desde los medios se proponen alternativas que inclinan a los niños y adolescentes hacia la admiración de culturas extranjeras por considerarlas expresión de pueblos más progresistas y exitosos.
En forma constante, sutil pero inexorable, los mensajes mediáticos van introduciendo productos de la cultura globalizada. Algunos de ellos excelentes, por cuanto representan un adelanto técnico, científico o comunicacional que, bien utilizado podría garantizar un mejoramiento en los saberes y una mejor preparación para el nuevo mercado laboral, por ejemplo, la informática, Internet.
Sin embargo, junto a esas influencias positivas se introducen modas y modelos sociales del éxito fundados en los valores confusos de la sociedad posmoderna que sólo contribuyen a desdibujar nuestra identidad y apartar la atención de los jóvenes de los verdaderos valores y los problemas inmediatos de nuestro país que requieren la atención y la concientización de toda la población.

Pocos conocimientos acerca de nuestra tradición cultural

Siguiendo con el punto anterior, los niños y jóvenes carecen de elementos que les permitan reconocer y valorar nuestra identidad cultural, de por sí tarea difícil que ha sido objeto de análisis y debate por parte de historiadores, sociólogos y filósofos a lo largo del siglo pasado.
Pero si el problema de la identidad aún no ha sido definitivamente resuelto, y el choque entre las corrientes historiográficas se dirime en este terreno, es verdad que poseemos elementos tradicionales que han sido oportunamente reconocidos.
Es verdad que sería utópico pretender que los escolares de hoy vivan dentro de los mismos parámetros valorativos del pasado. Con frecuencia, los valores propuestos por la sociedad actual y el mensaje de los “máss media” entran en coalición con los valores tradicionales propiciados por la escuela. No obstante, tengamos siempre presente que los principios éticos pueden ser objeto de debate, pero existe un sustrato fundante que no debería ser discutido.
Asimismo, los contenidos curri-culares no enfatizan el reconocimiento de elementos autóctonos y en algunos casos, es la falta de preparación de los docentes o el perfil de las instituciones educativas los que favorecen ese desconocimiento. Las culturas indígenas, la música autóctona, las danzas folklóricas, las particularidades regionales, son a menudo territorio desconocido para muchos alumnos, especialmente en la Capital y el conurbano. En las escuelas del interior, la población escolar y sus docentes parecen más consustanciados con su entorno y sus tradiciones.
La escuela es algunas veces instrumento de introducción de costumbres que nada tienen que ver con nuestra cultura. Por ejemplo, en los últimos años, a través del área de lengua extranjera, se ha fomentado la celebración del Halloween,
costumbre norteamericana acerca de cuyos remotos y verdaderos orígenes, vaya la ironía, ni siquiera ellos mismos tienen conocimiento, como lo prueban muchos documentales al respecto y que es una celebración puramente exterior cuya profundidad y sentido religioso pagano únicamente los entendidos en cultura celta pueden opinar con fundamentos.La cultura global nos uniformiza y nos inunda. Aceptemos las novedades, pero no perdamos totalmente la personalidad.

Desde los Docentes
Desaliento

El sector docente ha sido históricamente, y de manera indudable, uno de los más afectados por los problemas salariales. Desde hace largos años, los docentes han reclamado mínimas mejoras que les permitan acceder a un haber digno. Los sucesivos gobiernos han respondido a sus justas demandas aumentando sus obligaciones, disminuyendo sus beneficios laborales, poniendo en riesgo su estabilidad laboral.
La tarea educativa constituye probablemente una de las tareas de mayor responsabilidad dentro de una nación, por cuanto implica la formación de las nuevas generaciones de ciudadanos. Sin embargo, la imagen del docente ha sido recurrentemente devaluada. Y por ende, ha perdido su valor tradicional de referente para sus alumnos. Ser maestro era en un tiempo no demasiado lejano, una meta deseada para la realización personal. Hoy, los mismos padres se ocupan de disuadir a sus hijos de seguir su vocación docente pensando en su futuro laboral y económico.
Los que a pesar de los obstáculos, siguen la carrera docente, lo hacen sabiendo que deberán enfrentar el desafío conjunto del sistema y los cambios de escalas valorativas de nuestros tiempos.

Escasa disponibilidad de tiempos

La figura del llamado docente-taxi resulta una dolorosa realidad y una caricatura auténtica que contribuye a desvirtuar la verdadera importancia de la docencia. En relación con el punto anterior, una persona que debe recorrer enormes distancias, en el caso de las escuelas rurales, arreglándose como puede, o un docente urbano que corre de escuela en escuela luchando contra los problemas de transporte, el horario, la puntualidad, el presentismo y otras presiones, a las que se suman los costos de traslado, no está predispuesto anímicamente para absorber más obligaciones que las imprescindibles.
Porque además este personaje es simplemente un ser humano y no un héroe al que se le debe exigir el sacrificio hasta las últimas consecuencias. La docencia debería ser una labor remunerada en forma adecuada a la responsabilidad que conlleva. Así, sin querer, sucede que los problemas del docente se trasladan a su rendimiento en el aula y son compartidos dolorosamente por los alumnos y sus familias, que generalmente se solidarizan con sus luchas.

Falta de motivación

En la cultura actual, en la cual los modelos válidos se encuentran distorsionados, resulta difícil automotivarse para mejorar. Una visión mesetaria de la realidad parece envolver a nuestra sociedad y abarca a la escuela en su óptica gris.
Desde este ángulo de análisis, si el docente debe actuar como agente motivador y transmisor de valores y él mismo no encuentra respuesta a sus problemáticas, este desaliento se transferirá directa o indirectamente a sus alumnos.
Sería preciso que el docente encontrara motivaciones genuinas para estimular su creatividad y su performatividad. Por otra parte, colocándonos en el punto del diagnóstico referente a los alumnos, podríamos preguntarnos si acaso los docentes no sufren las mismas incertidumbres en lo relativo a la influencia de las corrientes historiográficas, el proyecto institucional de las escuelas en las cuales se desempeñan y la compatibilización de ambos parámetros con sus propias convicciones.

Poca formación para el trabajo en equipo

El individualismo ha sido una de las características principales, tanto del modelo enciclopedista como de la actual sociedad posmoderna en cuanto al paradigma existencial. Sin embargo, el mismo sistema, en muchas de sus manifestaciones, por ejemplo, la actividad empresarial, se mueve, no aisladamente, sino en equipos.
El modelo pedagógico actual, y en particular en nuestro país, requiere más que nunca de la unión de esfuerzos para hacer realidad la comunidad educativa integrada. Es
necesario aprovechar las instancias del debate para practicar la cultura democrática que proponemos a los alumnos. Superar diferencias no implica renunciar y abolir nuestros puntos de vista personales, sino

consensuar en función del bien común. El equipo funcionará bien en la medida en que cada uno asuma su parte con responsabilidad hacia la tarea conjunta. Dentro del equipo cabe un papel fundamental al directivo como líder educativo y al perfil coherente del P.E.I. de cada escuela. Las actividades creativas e innovadoras seguramente romperán los tiempos preestablecidos y la rutina de las actividades diarias. Pero el resultado de la iniciativa brindará la oportunidad de que tanto los alumnos como los docentes puedan expresan sus potencialidades. Está comprobado que a través de una feria de ciencias bien organizada, los alumnos adquieren saberes prácticos, sólidos y actúan con mayor motivación que en las clases cotidianas, porque se sienten protagonistas de l proceso. ¿ Por qué no hacer del acto patriótico una ocasión similar?¿ Por qué no proponer Jornadas de Reflexión conjunta acerca de las celebraciones en el marco de nuestra realidad actual?

Dificultades para arraigar en una escuela

Para poder integrar un equipo que funcione adecuadamente es imprescindible contar con tiempo y cierta permanencia. Sólo entonces se logra el sentido de pertenencia que conduce a resultados óptimos.
A través del análisis de los puntos anteriores podemos concluir que un docente desalentado, sin motivación y con escasa disponibilidad de tiempos, encontrará graves dificultades para vencer el desafío de brindar a sus alumnos una educación excelente. Este panorama se agudiza en el caso de las escuelas estatales donde, en virtud de las múltiples licencias y suplencias cortas, el docente va «de paso» y no llega a establecer vínculos sólidos con las instituciones por las que transita. El docente va y viene, como un inmigrante golondrina.
Sin duda, el ámbito privado ofrece en estos momentos, por su sistema de selección y permanencia de los docentes, mayor campo para la formación de equipos docentes consolidados.

Caracterización de Nuestros Tiempos

«Dios ha muerto, las grandes finalidades se apagan, pero a nadie le importa un bledo, ésta es la alegre novedad, ese es el límite del diagnóstico de Nietzsche... La indiferencia, pero no la angustia metafísica...el descompromiso emocional» (1)

«Vivir en el presente, sólo en el presente y no en función del pasado y del futuro, es esa pérdida de sentido de la continuidad histórica, esa erosión del sentimiento de pertenencia a una sucesión de generaciones enraizadas en el pasado y que se prolonga en el futuro» (2)

« Vivir en este mundo de comunicación generalizada y pluralidad cultural significa así experimentar la libertad como oscilación continua entre la pertenencia y el extrañamiento» (3)

«Con la expansión cognitiva, es evidente que hay una primacía de la cultura informativa sobre la valorativa ... desde una conciencia de la plasticidad de los valores». (4)

«El recurso de los grandes relatos está excluido, no se podría, pues, recurrir ni a la dialéctica del espíritu ni tampoco a la emancipación de la humanidad para dar validez al discurso científico posmoderno». (5)

En estos párrafos seleccionados, enunciados por algunos pensadores contemporáneos, podemos extractar algunos conceptos fundamentales en relación con el tema analizado.

· Cuestionamiento de los valores tradicionales
· Ausencia de principios metafísicos de referencia
· Preocupación por lo inmediato
· Desdibujamiento de las identidades nacionales y las tradiciones
· Exclusión de los grandes relatos
· Valoración de lo informativo por sobre lo existencial

En este marco, la presencia de los ejes transversales presupone un intento de recuperar las capacidades afectivas, las relaciones interpersonales, proximales y no distales, la reformulación de los valores dentro del marco de una escuela adaptada a nuestros tiempos, pero que no debe perder su papel de referente social y ético.


 
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