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Estos interrogantes son distintos, como distinto es el tiempo con que contamos para corregir los déficits según la cirugía a realizar sea electiva, de urgencia o en pacientes críticos. En operaciones electivas es imprescindible emplear todo el tiempo necesario en corregir todos los factores que pueden incidir en el acto quirúrgico y el postoperatorio. En la urgencia habitualmente sólo puede lograrse un somero conocimiento del estado de los parénquimas más lábiles y corregir aquellas alteraciones incompatibles con una operación (por ejemplo la anticoagu-lación). En el enfermo crítico existen pocas condiciones que contraindiquen una resolución cruenta ya que la opción generalmente es: solucionar o acotar la patología determinante del grave estado vs. una muerte inminente y cierta.
Es decir, que en pacientes de emergencia o críticos el preoperatorio, breve en sí, consiste  en detectar los principales déficits orgánicos y funcionales del paciente; seleccionar de éstos cuáles deben y pueden ser corregidos; establecer las medidas
de apoyo tendientes a lograr la corrección y determinar los límites que permitan compatibilizar las posibilidades de mejorar al paciente con la necesidad de una operación sin dilaciones.
Riesgo Quirúrgico: Llegamos así a la necesidad de establecer qué significa esa breve pero remanida frase de «riesgo quirúrgico» que ya ha hechado fama entre los pacientes y sus familiares.
Los riesgos están relacionados con la patología quirúrgica y los déficits orgánicos y funcionales del paciente, con el procedimiento quirúrgico, con el tipo de anestesia y con la calidad asistencial de la institución que lo asiste. El riesgo quirúrgico es en realidad una balanza de dos platillos, en uno de los cuales grava las posibilidades del paciente de complicarse o morir si se opera y en el otro, las mismas condiciones en caso de no operarse. Por lo tanto, existen situaciones en que el riesgo es evidentemente igual a cero como en una hemorragia por rotura de aneurisma de aorta. Por el contrario, hay patologías cuya resolución mejor es la cirugía, pero que eventualmente pueden ser corregidas o mejoradas médicamente o cambiando la técnica. Volviendo al ejemplo del aneurisma, en el que no está complicado, si el paciente tiene riesgo elevado puede manejarse con normalización de su presión arterial y control ecográfico periódico o eventualmente cambiando la cirugía de reemplazo protésico por técnicas de envoltura o «empaque» o con prótesis endoluminales.

Costo–beneficio en el estudio preoperatorio de cirugía programada

La utilidad y versatilidad de exámenes que pueden y/o deben realizarse en el preoperatorio ha sido puesta en tela de juicio a raíz de los estudios sobre costo y beneficio. Es indudable que de todos los exámenes el más barato, útil y completo es una correcta historia clínica. Sin embargo, hoy hasta los pacientes se asombran cuando concurren al consultorio de un cirujano que los interroga y examina pese a que portan una ecografía que demuestra a las claras su litiasis y una larga serie de análisis complementarios realizados por su médico de cabecera.

Estudios mínimos indispensables en el preoperatorio de la cirugía anestesia general

Aspectos mínimos a tomar en cuenta:
Anamnesis: patología preexistente, medicación habitual, operaciones previas.
Examen físico: semiología de la región afectada; presión arterial; pulso; auscultación car­díaca; adenopatías; examen ginecológico; tacto rectal; examen mamario; várices; ausculta­ción pulmonar; color de la piel y mucosas; alteraciones en ojos; oídos; nariz; fauces; articula­ción témporo-maxilar.
La evaluación de la Historia Clínica permite clasificar a los pacientes en las siguientes cate­gorías según la Escala ASA (American Society of Anesthesiologists Physical Status Scale).
Clasificación del estado físico según el ASA:
Clase I: Individuo sano con enfermedad localizada.
Clase II: Paciente con enfermedad leve independiente de la causa que origina la intervención quirúrgica.
Clase III: Paciente con enfermedad grave no incapacitante.
Clase IV: Paciente con enfermedad incapacitante que condiciona riesgo de muerte.
Clase V: Paciente moribundo con expectativa de vida menor de 24 hs. con o sin operación.

 
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