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Freud escribe este trabajo en 1908, cuando ya tenía escrito un libro fundamen tal, al cual desde el año de su edición en 1900 siempre vuelve, y que es la "Interpretación de los sueños". Es un texto sencillo en apariencia, en el cual los planteos iniciales no parecen estar relacionados con las conclusiones y, sin embargo, los resultados son muy eficaces. ¿Cómo logra el poeta conmovemos intensamente y despertar emociones nunca imaginadas por nosotros? ¿Cómo un producto artístico que no corresponde a la época que estamos viviendo puede producir los sentimientos que nos produce?.. De tal modo, el arte no puede ser capturado por la teoría del valor, como tampoco el amor. Hago un breve paréntesis: Marx deja de lado el amor, la demanda amorosa, y deja de lado el deseo, es decir la creación. Sostiene que al amor y a la creación no se les puede aplicar la teoría del valor.
       A mi entender, el amor es un rescate del psicoanálisis sobre una disciplina del sujeto como el marxismo, que había comenzado con la teoría del valor, así como también viene a dar cuenta del deseo, hasta donde se produce la obra de arte.
       Volviendo al texto, y sin que se trate de ningún gran poeta, cómo logra entonces conmovemos con sus versos, cómo elige el tema? Aquí Freud se plantea las diferencias entre el poeta y el soñador diurno, entre la producción poética y la producción de fantasías.
       Porque cuando el soñador nos cuenta sus sueños nos aburre, nos fastidia y hasta podemos sentir repulsa, pero en cambio los sueños del poeta nos producen intenso placer.
       La primera decisión que Freud toma en el texto es que el poeta no sabe, lo que escribe no es de su propiedad, de su yo, de su conciencia. Separa así la poesía del conocimiento.
       La función poética existe verdaderamente en todos nosotros, y el último poeta morirá con el último hombre. Freud dice algo como "...tendríamos que buscar en la infancia algo similar a la función poética", y a partir de aquí se le hace más sencillo porque toma al niño que juega. Todo niño que juega se conduce como un poeta, cita a las cosas de su mundo en un mundo nuevo, grato para él. El niño nunca juega sin tener en cuenta un objeto tangible de la realidad, de este modo se instala la realidad.



       El juego es una producción: toma de la realidad el palo de escoba, y lo transforma mediante el trabajo del juego en un caballo. Pero como es un niño y no un adulto, no confunde realidad con fantasía, cuando su madre le dice que le dé de comer al caballo, el niño responde "mamá, es un palo de escoba...".
       Entonces, juego es una realidad propia puesta en la realidad, mientras que las fantasías de los adultos no necesitan tener nada que ver con la realidad.
       Después Freud agrega que la antítesis del juego es la realidad. A diferencia del adulto, que siempre trata de ocultar sus fantasías, el niño cuando juega no oculta situaciones.
       En ambos casos subyace un deseo que tiende a satisfacerse: en el niño, el deseo es el de ser grande, y como todos acuerdan en que sea grande, no hay motivo para ocultar sus juegos.
       En cambio en el adulto el deseo es el de ser niño, y en esto todos están en desacuerdo, por lo tanto se impone el ocultamiento. Freud menciona la palabra "vergüenza", el adulto tiene vergüenza. Mientras que el niño se divierte con su creación, el neurótico sufre con ella, por lo que se pone en duda que se trate de una verdadera creación, ya que sin tomar algo de la realidad no la hay, sin materia prima no hay creación.
       Para aquellos que creen que el inconsciente se puede curar, Freud dice que "el hombre feliz es el único que no tiene fantasías", no tiene fantasías con la felicidad, además ser feliz no significa ser sano, hay quienes no sueñan con la felicidad porque creen que la tienen y están todo el tiempo deseando lo contrario a la felicidad.
       Si bien los adultos prefieren ocultar sus fantasías, hay una diosa severa, la realidad, que los obliga a hablar de aquello que los hace sufrir. Es decir que, sin querer, Freud encontró en el neurótico una función social: habla para que la humanidad sepa por qué se sufre.

 
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